En el preciso momento en el que Oscar Wilde vivía el auge de su carrera profesional como artista literario, por otra parte tan justamente logrado, inició una relación sentimental con otro hombre. El hijo del marqués de Queensberry.

A pesar de que en aquellos momentos la homosexualidad del autor era conocida, la sociedad exigía mantener las apariencias y una vida absolutamente discreta.

El principio del fin del artista comenzó cuando el padre de su amante decidió escribirle una carta bastante desagradable que hirió profundamente al escritor. Wilde por su parte, decidió no soportar semejantes ataques homófobos y decidió entonces iniciar un trámite de denuncia por difamación. Sin embargo, esa decisión fueel golpe que le llevaría a la perdición.

Debemos tener en cuenta que se estaba enfrentando a una figura poderosa, un marqués. Como cabía esperar, este señor no dudó en utilizar todas las armas que tenía a su alcance para evidenciar la homosexualidad del escritor. La consecuencia fue una condena penal de 2 años de prisión por el simple hecho de ser gay.

Oscar Wilde: La importancia de ser honesto

Oscar Wilde fue capaz de exponer su seguridad y de entrar en prisión (con todas las repercusiones que ello conllevaba para su vida profesional y personal) sólo por defender su honor. Podríamos decir que fue realmente la primera figura pública (o al menos una de las primeras) que decidió decir «no» a la homofobia y defender su integridad y dignidad como ser humano.

No es extraño por esto que el artista se convirtiese en un icono para la comunidad LGTB y que hoy algunos incluso lo apoden como el «Jesucristo de los gays».

Para poder valorar realmente la magnitud de sus actos, este hombre decidió decir NO al abuso en una época donde precisamente ser homosexual significaba padecer una enfermedad mental. No resulta extraño que una de sus obras más reconocidas se llame La importancia de ser honesto (The importance of being Earnest)  a pesar de que su traducción al castellano se haya adaptado a La importancia de llamarse Ernesto (¿?).

A pesar de que Oscar Wilde continúa siendo una figura que sigue aleccionando a la sociedad actual, no podemos evitar recordar una anécdota que de hecho acabó con su brillante estela.

Durante la celebración del juicio y la consiguiente condena al autor, la noticia se expandió como la pólvora. Esto tuvo unas repercusiones brutales para su proyección como artista algo que le derivó una depresión.

Sin embargo, Oscar Wilde no fue consciente en aquel momento de que su encarcelamiento sería el comienzo de un proceso que lograría acabar con la despenalización de la homosexualidad.

Pero, ¿cuál fue el fin de su vida? El autor cumplió dos años en prisión. Al salir recurrió al exilio y a los pocos años murió. Sin duda alguna esta es probablemente una de las historias más importantes para reflexionar sobre la importancia de la valentía y enfrentarnos a la realidad. Defender nuestros derechos sin dejarnos amedrentar por unas consecuencias injustas porque lo que está claro, es que el rumbo del colectivo LGTB depende directamente de nosotros.