La comunidad LGTB ha estado tradicionalmente vetada (cuando no perseguida) por las religiones mayoritarias. Es por eso por lo que los hombres gays han tenido que aprender a vivir renunciando a su fe. Esto ha supuesto un handicap para muchas personas, especialmente para aquellas que tenían inquietudes espirituales especialmente desarrolladas.

Afortunadamente, con el paso del tiempo la distancia entre homosexualidad y espiritualidad ha dejado de ser infranqueable y en la actualidad podemos acceder a espacios capaces de cubrir este tipo de necesidades.

Existen grupos de hombres gays que se declaran cristianos (o incluso católicos) porque sienten una fe especial por la figura de Jesucristo y la Biblia. Sin embargo, lo cierto es que esto no es así en la mayoría de los casos. Precisamente, porque la religión cristiana y católica han sido algunas de las más opresoras y homófobas de la historia. La mayoría de hombres gays deciden desecharlas como opciones viables.

Sin embargo, hoy es posible acceder a nuevas posibilidades y sistemas de creencias que no excluyen la diversidad y las relaciones homosexuales. Debido a que muchos hombres gays pasan por experiencias similares (homofobia y religión) tienden a encontrarse en mitad del camino y esto genera puntos de encuentro súper interesantes.

Hoy existen encuentros entre hombres gays con visiones similares acerca del mundo de la fe. No podríamos encuadrarlo bajo una doctrina, porque se trata de encuentros que están repletos de diferentes visiones y opiniones diversas sobre la espiritualidad.

Generalmente están asociados a prácticas como el yoga, la meditación o el tantra… Y el objetivo principal de todos los participantes es sentirse en armonía y acceder a un espacio que tradicionalmente ha sido vedado para ellos. ¿Por qué un hombre gay, o un grupo de hombres gays no pueden tener vocación de fe? ¿Por qué automáticamente se asocia la homosexualidad con una vida consumista, materialista y atea? ¿Nos encontramos ante otro prejuicio y estigma?

En cualquier caso, hay una realidad. Y es que la homosexualidad (u otra opción que se encuentre fuera de la heteronormatividad) permite ver la religión y la espiritualidad de otra forma distinta.

Cada vez son más los hombres que deciden embarcarse en experiencias de este tipo buscando aventuras tratando de encontrar respuestas. También en muchos casos, para trabajar problemas emocionales como la homofobia interiorizada o para aprender a aceptarse a sí mismos de una forma plena. Hay muchos hombres gays que deciden recurrir a retiros espirituales gays por muchas razones.

En primer lugar, porque se ven superados por una crisis existencial aunque esta no es la única razón. La curiosidad también es una pieza fundamental. Lo cierto es que en este tipo de experiencias existe una magia especial.

Supone un antes y un después puesto que los participantes descubren nuevos aspectos de sí mismos que desconocían y suelen encontrar respuestas que de otra forma no habrían podido encontrar. Si hay algo que caracteriza a este tipo de hombres es su madurez y una necesidad de descubrir nuevas formas de relacionarse con el mundo y con otros hombres.

Y es que estos retiros espirituales ofrecen experiencias únicas (que no resulta posible vivir en nuestro día a día) que ayudan a crecer interiormente.

Existen muchos grupos y retiros organizados que suelen compartir unos rasgos comunes:

Suelen estar orientados exclusivamente a hombres homosexuales

Pero, ¿por qué? En realidad no hay una razón concreta. Lo que sí es cierto es que en este tipo de encuentros pueden tratarse problemas relacionados con la homosexualidad. Por ejemplo, las consecuencias de la homofobia o las heridas emocionales relacionadas con ello.

Además, la masculinidad forma una pieza clave en sus programas. ¿Sabías que en estos retiros se trabaja, celebra y comparte la masculinidad a nivel espiritual entre sus integrantes y todo lo que ello significa? De hecho, los asistentes buscan vivir la masculinidad, experimentarla, sentirla y disfrutarla a todos los niveles.

Una o varias semanas en lugares paradisíacos

Como podrás intuir el retiro se practica en entornos naturales, prácticamente aislados y sólo transitables por los participantes. Esto incrementa la sensación de intimidad y permite vivir la experiencia a un nivel espiritual con mayor intensidad.

Suele contar con habitaciones individuales y compartidas en casas de madera. Los paisajes más habituales suelen ser playas y entornos naturales súper atractivos: Cascadas, montañas, espacios abiertos…

Lo más habitual es el desarrollo de diferentes actividades en grupo que ayudan a estrechar lazos y generar momentos íntimos. Se intercambian experiencias, consejos así como técnicas de relajación, meditación, yoga, excursiones…

El sexo no está vetado ni prohibido

En muchos de los retiros se utiliza el sexo y el erotismo como una forma de experimentar la espiritualidad. Como puedes ver, se trata de un concepto de espiritualidad totalmente alejado del tradicional. Entre otras cosas, porque no juzga ni limita la libertad de las personas.

En algunos casos las técnicas de meditación y relajación se basan en prácticas sexuales con los compañeros del retiro. Formas nuevas y diferentes de alcanzar el orgasmo y que van acompañadas de emoción y sentimientos más profundos a los que estamos acostumbrados.

En cualquier caso, la práctica de sexo no es algo que se de en todos los retiros espirituales gays. Además, en aquellos que se da, no es obligatoria.

Este tipo de retiros se centra en actividades espirituales (meditación yoga, relajación…) entre hombres homosexuales aunque también dejan espacio para actividades recreativas. Algunas de ellas son juegos en grupo, excursiones…

Al final estamos hablando de una forma totalmente nueva de entender la fe, la espiritualidad, el amor y las relaciones con el prójimo. Y es que… ¿La religión no debería ser tolerante, abierta y luchar por encima de todas las cosas por el amor y la libertad?

Infórmate tanto como puedas antes de asistir

La mayoría de este tipo de retiros se encuentran y organizan a través de Internet. Puedes localizarlos en webs de agencias de viajes y en páginas web independientes. Debes informarte bien antes de asistir a uno de ellos. Asegúrate de que se adapta a tus necesidades y a lo que estás buscando. Consulta el programa, las localizaciones, busca opiniones o entabla conversaciones con alguien que ya haya asistido.

Por lo demás… ¡Aprovecha la experiencia y sácale todo el provecho que te sea posible!