‘Ahora que soy un fantasma, soy gay: Una historia de seducción sexual paranormal’ es un relato autopublicado por Josh Lark, un escritor independiente de ficción homoerótica.

Josh Lark

Si fueses invisible ¿mirarías a hurtadillas aquello que se supone que no deberías ver?

La historia comienza de una forma bastante fuerte: ‘El acontecimiento más doloroso de mi vida fue admitir ante mí mismo que era gay’. Continúa así: ‘El segundo acontecimiento más doloroso de mi vida fue ser atropellado en mi bicicleta por un camión a toda velocidad y lanzado contra un árbol que me destrozó el cráneo y me mató’.

El mejor amigo de Alex se llama Jason y nuestro protagonista no ha dudado en observarle cuando sale de la ducha de su dormitorio aprovechando su invisibilidad. Sí, Alex ha regresado como un fantasma y su gran hazaña está inconclusa: Decirle a su mejor amigo que es gay. ‘Lo que me rompió el corazón incluso antes de que un pino me rompiese el cráneo y la columna vertebral y una docena de huesos más, fue que nunca sabría como habría sido esa conversación si la hubiésemos tenido’.

Ya hemos leído este relato y queremos darle algo de visibilidad porque el autor es francamente bueno. Puedes encontrarlo en Amazon y aunque es bastante corto (solo tiene 3900 palabras) probablemente disfrutes más leyéndolo que viendo una escena de sexo gay en HBO.

Esto es lo que ocurre en el relato (AVISO: Spoiler)

Alex descubre el poder que tienen los fantasmas. Al pensar en su amigo Jason de repente se ve transportado al baño de su dormitorio cuando él está saliendo de la ducha. Al ver su cuerpo desnudo Alex tiene una enorme erección fantasmal. Sin embargo, cuando intenta tocarle, no puede, su mano le atraviesa.

Alex se da cuenta entonces de lo cruel de esa situación. Jamás será capaz de tocar a Jason. El mundo en el que vivió y todo aquello que alguna vez le importó está demasiado lejos pero a la vez tan cerca… Intenta gritar pero no puede. Ni siquiera tiene voz.

En ese momento la toalla de Jason se cae y Alex queda boquiabierto al ver su cuerpo. Entra en un círculo de pérdida, en una crisis existencial, lamentándose por su muerte. Sin embargo Jason empieza a masturbarse y entonces Alex se pone extrañamente cachondo.

¿Pueden los fantasmas tener sexo con los vivos?

Cuando Jason descubra que el espíritu de su compañero de habitación recién fallecido está observándole en su propio baño dejará que lo ponga sobre el lavabo, devore su cuerpo y le recorra con sus manos embrujadas. Aunque ambos no pueden tocarse como entendemos en el mundo de “los vivos”, Jason es capaz de sentir el tacto de Alex de una forma especial.

La historia termina con el espejo del baño empañado. Alex escribe un mensaje en él, la única forma en que podría comunicarse con Jason. Le dice lo feliz que le ha hecho y desaparece.

‘Ahora que soy un fantasma, soy gay’ ¡Nos ha encantado!