Elizabeth Rondón era una mujer que vivía su vida en paz, no perjudicaba a otras personas y lo único que hizo fue ser ella misma. Esta vendedora de verduras de 33 años ha sido asesinada salvajemente. ¿La razón? Era una mujer transexual.

Sus conocidos la describen como alguien tranquila pero a la vez con cierto carisma. Trabajaba en el barrio de Santa Cruz del Este, en Baruta, Venezuela.

“Sus amigos la molestaban mucho por ser una mujer trans. La acosaban”. La violencia psicológica a la que estuvo sometida constantemente se desbordó la noche del pasado 12 de junio. Elizabeth fue a tomar unas copas con sus amigos, pero empezaron a atacarla de nuevo por ser trans. Según aseguraron varios testigos oculares a los oficiales de policía (informaciones de la Agencia Carabobeña de Noticias).

Por lo visto la golpearon y ella decidió devolver el golpe para defenderse. Ese fue el inicio de la pelea. Según las declaraciones del cuerpo de policía, sus atacantes se llevaron su cuerpo inconsciente. Lo último que se supo de ella fue que a la mañana siguiente fue encontrada desmembrada en El Pozo. A Elizabeth le habían cortado la cabeza, arrancado la mandíbula, las piernas y los brazos.

Ella se contabiliza como la cuarta persona asesinada por ser LGBT+ en lo que va de año en Baruta según datos de Never Stop Dreaming, que ante el terror de la gran oleada de violencia dentro del municipio publicó en Twitter: “Nos están matando”.

La asociación LGBT solicitó a las autoridades que desarrollasen una investigación pormenorizada y que considerasen el brutal asesinato como un delito de odio, a pesar de que “las mujeres trans no son reconocidas como tal en Venezuela”.

Hay que acabar con esta lacra, ¡ya!