Familia y paternidad son conceptos envueltos en un halo de amor y felicidad. La comunidad LGTB lucha sin descanso para tener el legítimo derecho a tener bebés y que la diversidad sea también una realidad dentro de los núcleos familiares de todo el mundo.

Hoy nos gustaría hablar sobre la bella historia de Bjarke Damm y Lars Hansen. Estos hombres gays daneses han conseguido hacer realidad su sueño a los 44 años.

Juntos han formado una familia compuesta por tres trillizas, aunque no trillizas como tal, sino que en realidad estas niñas han nacido con unos pocos días de diferencia.

Su camino hacia la paternidad comenzó con la idea de adoptar a sus hijos pero, por ser una pareja gay, tuvieron demasiados obstáculos en su camino. Cuando se dieron cuenta de que sería prácticamente imposible aparecieron dos personas muy especiales: Pía (la hermana de Bjarke) y una amiga de Pía. ¡Ambas se ofrecieron para ser las mamás gestantes de sus hijos!

Para ello, el semen de Lars y una donante de óvulos dieron lugar a sus bellas criaturas dentro de una clínica estadounidense. En primer lugar se implantó un embrión dentro del útero de Pía, quien finalmente logró quedar embarazada a los 42 años de edad.

El milagro no acabó ahí. Dos semanas más tarde se transfirieron dos embriones dentro del útero de su amiga, Danielle, de 40 años. ¡Ella quedó embarazada de gemelas!

Este tipo de tratamientos pueden alargarse durante años sin lograr resultados, sin embargo, en su caso el proceso fue milagrosamente rápido.

Como resultado contamos con tres pequeñas niñas llamadas Anna, Lili y Nora.

En la actualidad la gestión subrogada no es legal dentro de Dinamarca. Allí, se considera madre a aquella mujer que ha parido a los niños (independientemente si son suyos genéticamente o no). En su caso, después de dos años y medio la “madre” dio en adopción a las pequeñas para legalizar la familia como tal.

«Es muy bonito poder formar una familia y es tan importante que se nos reconozca legalmente como los papás de nuestras tres hermosas hijas… Había tantísimos obstáculos… Pero finalmente nos decidimos a dar el paso. Ahora, con amor, respeto y mucha paciencia, lo hemos conseguido. Creo que nos hemos convertido en la primera pareja gay de Dinamarca cuyos padres se han convertido en en padres legales», declaro Bjarke a Clarín.