Donald Trump lanza un nuevo ataque contra la comunidad LGTB e intenta eliminar las leyes que protegen al colectivo dentro del trabajo. Hace muy poco, el Departamento de Justicia del gobierno ha solicitado ante el Tribunal Supremo la supresión de todas aquellas garantías que permiten evitar la discriminación a nivel laboral por razones de orientación sexual o identidad de género.

Esta solicitud se ha originado como consecuencia de tres casos que están actualmente a la espera de resolución judicial. Por un lado, dos hombres homosexuales fueron despedidos fulminantemente de sus puesto de trabajo y por otro una mujer transexual después de que anunciase que iniciaría su transición.

Por su parte, el equipo legal de Trump ha señalado que el título VII únicamente habla de «discriminación laboral en base a la raza, el color, la religión el sexo y el origen nacional, no de orientación sexual«. Por supuesto, también han especificado que las personas transexuales también quedarían fuera de dicha protección puesto que en su redacción este título se refiere única y exclusivamente a «sexo biológico» por lo que de este modo tanto transexuales como intersexuales quedarían totalmente expuestos a cualquier tipo de ataque y agresión en el trabajo.

Este tipo de debates no son nada nuevo, desgraciadamente las agrupaciones antigay siempre han luchado unidas para atacar los derechos LGTB. En Estados Unidos hemos podido asistir a una evolución bastante importante en material legal del colectivo y gracias a la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo que desarrolló la administración Obama. Sin embargo desde la llegada de Trump todas estas victorias se deshacen y los derechos conseguidos comienzan a caer de forma alarmante.

De momento tendremos que esperar hasta el mes de octubre para descubrir qué es lo que ocurre y cuál es finalmente la decisión que se tomará desde El Tribunal Supremo. En caso de que Trump logre sus objetivos podrá añadir un nuevo triunfo en su batalla imparable contra el colectivo LGTB junto a sus tantos otros: La exclusión de las personas transexuales del ejército, la reducción de los derechos a nivel sanitario hacia las personas tyransexuales o la posibilidad de discriminar al colectivo LGTB legalmente siempre que sea por razones religiosas.

Independientemente de que la administración logre o no sus objetivos, ya ha conseguido algo: crear un debate público sobre unos derechos tan básicos e importantes como el respeto en el entorno laboral. De hecho hoy los grandes medios de comunicación están repletos de debates en los que se discute si las personas LGTB merecen protección en el entorno laboral o no. Ahora asistimos a un debate público sobre un derecho que debe estar garantizado sin ningún tipo de cuestionamiento o duda.

¿Crees que el colectivo LGTB perderá sus derechos en el futuro?

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