Samuel Luiz, de tan sólo 24 años, fue brutalmente asesinado el pasado 3 de julio a manos de un grupo de hombres jaleados por mujeres de entre 20 y 25 años. ¿La razón? Era gay. Recientemente hablamos del brutal ensañamiento con él durante un infernal trayecto de más de 200 metros. Patadas, puñetazos, empujones, insultos. Para quien aún tenga alguna duda, Samuel murió escuchando la palabra “MARICÓN”. Las últimas palabras que oyó antes de dejar de respirar fueron “Maricón de mierda”. Y aún hoy se sigue cuestionando si fue un crimen homófobo.

Ahora la autopsia ha revelado la causa directa de la muerte. Esta autopsia preliminar revela un traumatismo craneoencefálico profundo y varios politraumatismos repartidos por todo el cuerpo como resultado de la lluvia de golpes que recibió por una jauría humana.

Por lo visto, fue la profunda y grave herida que le generaron en la cabeza lo que hizo que Samuel no pudiese salir adelante.

Antes de que llegasen los servicios de salud, tres personas intentaron socorrerle inmediatamente después de que se produjese la paliza: Marco, Begoña y Pablo. Tres personas que casualmente se encontraban paseando por la zona. Cuando vieron al joven inconsciente en el suelo, fueron corriendo a ayudarle pensando que quizá había sufrido algún coma etílico, dada la cercanía de pubs y discotecas.

Fue cuando se acercaron más a él, que se dieron cuenta de que se encontraba en un estado lamentable y que aquello no tenía nada que ver con la ingesta de alcohol. Rápido trataron de realizarle maniobras de primeros auxilios al tiempo que llamaban desesperadamente a urgencias. Durante la larga espera, la ambulancia tardó más de media hora en llegar, intentaron mantenerle con vida sin éxito.

“Cuando vi al chico en el suelo, primero le quité parte de la ropa para que estuviese más cómodo y ponerla a modo de almohada. Le saqué la lengua de la boca para evitar que se ahogase y le puse de lado”, declaró Marco ante las cámaras de un programa de televisión. “Estuve con él acompañándole, hablándole, intentándolo despertar, pero estaba en coma totalmente. Le tomé el pulso tres veces, pero no había pulso”.