Una de los argumentos más recurrentes (y ridículos) de la ultraderecha para mermar el avance del colectivo LGTB es la «protección» de los pequeños. Por supuesto, tal protección queda reducida a mera ridiculez cuando se orienta a proteger a los niños de valores tan importantes como la tolerancia, el amor o el respeto al prójimo.

Uno de los tantos ejemplos lo podemos encontrar en Damares Alves y las declaraciones que ha hecho recientemente acerca de Elsa, la princesa protagonista de Frozen. Esta mujer protagonizó un discurso realmente ridículo y anticuado donde se atacaba de frontalmente la imagen de la mujer y por supuesto de los homosexuales. ¿Sus declaraciones? Respira profundo porque puede que te marees al leerlas:

«¿Por qué una princesa puede vivir sola en un castillo? Porque es lesbiana. Disney está adoctrinando a la niñas para recibir a una princesa en lugar de a un príncipe azul». Sus palabras se atrevieron a continuar atravesando los senderos de la ignorancia para añadir que Elsa seguramente acabará saliendo con la Bella Durmiente y que sería ella quien la despertaría a través de un beso lésbico. ¿En serio?

Lo mejor de todo, es que estas palabras estaban dirigidas a un grupo de niñas y que además, esta señora es la ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos de Brasil. Sobra decir que forma parte del equipo de Jair Bolsonaro y que no es la única que se ha atrevido a ir un paso más allá de la ignorancia. Hoy existen políticos como Santiago Abascal, Salvini o Trump que han aprovechado su popularidad para enviar mensajes de este tipo. Y esto sólo es un síntoma de que algo está ocurriendo en nuestro mundo y no es algo precisamente bueno.

Por supuesto, esta señora ha respondido a las críticas hacia su discurso alegando que no está en contra de la comunidad LGTB y que únicamente intenta proteger a los niños de Brasil. Realmente, nos resulta escandaloso que después de pronunciar semejantes palabras tenga la osadía de sugerir que conserva algún ápice de respeto por las personas homosexuales, transexuales, bisexuales o intersexuales.