A veces resulta difícil creer que estamos viviendo en pleno 2020. Hoy siguen aconteciendo sucesos que demuestran la pobre mentalidad de muchas personas que continúan atacando la dignidad, la libertad y los derechos de la comunidad LGTB alrededor de todo el mundo.

Hace muy poco, un suceso homófobo se hizo viral en redes y es que… ¿Qué peor forma de estrenar 2020 que recurriendo a las viejas y homófobas tradiciones?

En este caso el protagonista fue el propietario homófobo de un bar que al ver a dos de sus clientes bailar en sus instalaciones no dudó en echarlos. Lo mejor de todo fue su argumentación: «Sólo los heterosexuales pueden bailar en mi local».

Trey May, originario de Texas (EEUU), estaba pasando unos días de vacaciones en Puerto Rico (Orocovis) cuando decidió ir junto a unos amigos y familiares a un conocido bar de la zona llamado Gyros.

Pudieron ver a una pareja formada por un chico y una chica bailando y fue entonces cuando él y su novio Kelvin hicieron lo mismo, mientras un amigo del grupo tomaba imágenes de aquel momento.

Como se puede ver en el siguiente vídeo uno de los trabajadores del restaurante se acercó al grupo para echarlos literalmente de allí. Además les dijo que allí «sólo podían bailar los heterosexuales y no los hombres con los hombres». El grupo de amigos no pudo salir de su asombro y decidieron hablar con aquel trabajador fuera del local. Allí, este hombre no contento con haberlos echado les prohibió volver a entrar al interior… ¡increíble!

Fue entonces cuando May decidió grabar un vídeo indignado y recomendando a sus amigos que no fuesen a ese local de Puerto Rico. Lo que no imaginaba es que su publicación se haría viral.

Nos resulta increíble que a día de hoy sigan existiendo este tipo de situaciones y que existan personas que se sientan ofendidas al ver amor.

May ha declarado haberse sentido humillado y mal, no solo por él y su novio, también por su familia que también tuvo que presenciar aquel escenario tan lamentable. Por su parte, los dueños del local han cambiado la versión alegando que los jóvenes «tenían un cigarrillo electrónico» y sólo les pidieron que saliesen fuera a fumar pues según ellos estaban molestando al resto de clientes.

Sin duda, una explicación bastante distinta a la versión de los jóvenes y que además no es precisamente creíble.